La interseccionalidad permite comprender cómo distintas desigualdades relacionadas, por ejemplo, con el género, el racismo o la clase social, pueden interactuar y generar experiencias específicas de discriminación. Esta perspectiva ayuda a explicar por qué personas que forman parte de un mismo grupo no encuentran necesariamente las mismas barreras para acceder al empleo, la vivienda, la atención sanitaria u otros derechos.

¿Qué significa interseccionalidad?

Analizar una situación desde esta perspectiva implica observar qué barreras encuentra una persona y cómo se relacionan entre sí. Para comprenderlas, hay que tener en cuenta su posición social, las normas y las prácticas de las instituciones, así como quién tiene capacidad para decidir sobre su acceso a recursos y derechos.

El género, la racialización, la clase social, la edad o la discapacidad son algunas de las dimensiones que pueden intervenir en sobre qué es la interseccionalidad. La clave no está en elaborar una lista, sino en observar cómo se relacionan en una situación determinada. Una misma medida, por ejemplo, puede facilitar a unas personas el acceso a un recurso mientras mantiene barreras para otras.

Este enfoque tampoco funciona como un recuento de desventajas ni pretende establecer quién sufre más. Una persona puede encontrarse con discriminación en determinados ámbitos y, al mismo tiempo, disponer de ventajas o apoyos en otros. Compartir una identidad o pertenecer a un mismo grupo no significa tener las mismas experiencias, contar con idénticos recursos o necesitar el mismo acompañamiento.

El contexto también importa. Las redes de apoyo, los recursos disponibles o un cambio en la situación administrativa pueden ampliar o reducir las opciones de una persona. Tener en cuenta estas condiciones ayuda a comprender mejor las barreras sin perder de vista su capacidad para actuar, tomar decisiones y responder ante ellas.

Nueva aplicación Nosotras.app

Aplicación para móviles, tabletas y ordenadores desde donde encontrar recursos especializados para personas que ejercen la prostitución y víctimas de trata.

Descargar App

¿De dónde surge el concepto de “qué es la interseccionalidad”?

La jurista Kimberlé Crenshaw acuñó el término interseccionalidad en su artículo de 1989, al analizar las limitaciones del derecho antidiscriminatorio estadounidense para reconocer determinadas experiencias de las mujeres negras. Si el racismo se estudiaba tomando como referencia principalmente a los hombres negros y el sexismo a partir de la experiencia de las mujeres blancas, algunas formas específicas de discriminación quedaban fuera del análisis.

Esta reflexión tenía antecedentes importantes en el feminismo negro. En 1977, el Combahee River Collective ya había señalado la relación entre diferentes formas de opresión. Crenshaw desarrolló posteriormente el enfoque en su trabajo de 1991 sobre la violencia contra las mujeres racializadas y las respuestas institucionales. Su aportación permitió nombrar y analizar un problema que otras autoras y activistas venían señalando.

Ejemplos para entender la interseccionalidad

Para comprender sobre qué es la intersaccionalidad, de género u otro tipo de discriminación, a continuación se presentan algunos ejemplos.

Discriminación laboral de mujeres negras: un caso documentado

Uno de los casos estudiados por Crenshaw fue el de cinco mujeres negras que demandaron a General Motors. Denunciaban que un sistema de despidos basado en la antigüedad prolongaba los efectos de una exclusión anterior: la empresa no había contratado mujeres negras antes de 1964 y las incorporadas posteriormente se vieron especialmente afectadas por los despidos durante una recesión.

El tribunal rechazó analizar conjuntamente la discriminación por raza y sexo. El hecho de que la empresa hubiera contratado a mujeres blancas dificultaba reconocer una discriminación que afectaba específicamente a las mujeres negras. Mirar únicamente la categoría «mujeres» o únicamente la categoría «personas negras» ocultaba el efecto concreto que las prácticas de contratación y despido habían tenido sobre ellas.

Género, discapacidad y atención sanitaria: un ejemplo hipotético

Pensemos ahora en un supuesto diferente. Una mujer con discapacidad intelectual acude a un centro sanitario para informarse sobre anticoncepción. Sin embargo, el personal dirige la conversación a la persona que la acompaña y presupone que debe decidir por ella. El ejemplo muestra cómo los prejuicios asociados a la discapacidad pueden relacionarse con el control de las decisiones sexuales y reproductivas de las mujeres.

En un caso así, garantizar únicamente la accesibilidad física del centro no eliminaría todas las barreras. También serían necesarias una información comprensible, una comunicación dirigida directamente a la mujer y el respeto a sus decisiones. Una mirada interseccional ayuda a identificar estas necesidades sin asumir que todas las mujeres con discapacidad se encuentran en la misma situación.

Discriminación múltiple e interseccional: ¿qué diferencia hay?

En España, la Ley 15/2022 diferencia ambos conceptos según la forma en que intervienen las causas de discriminación. Existe discriminación múltiple cuando una persona es discriminada, de manera simultánea o consecutiva, por dos o más causas. La ley habla de discriminación interseccional cuando distintas causas concurren o interactúan y generan una forma específica de discriminación.

Los términos no se utilizan exactamente de la misma manera en todas las fuentes. El Instituto Europeo de la Igualdad de Género (EIGE), por ejemplo, emplea «discriminación múltiple» como una categoría amplia que puede abarcar tanto motivos que operan de forma separada como situaciones de discriminación interseccional. Por eso es importante aclarar qué definición se utiliza, especialmente cuando se habla de legislación.

También es habitual hablar de «desigualdades acumuladas». La expresión describe la presencia de varias desventajas, pero no explica necesariamente cómo se relacionan entre sí. La pregunta interseccional va un paso más allá: ¿qué experiencia concreta dejamos de ver cuando estudiamos cada factor por separado? La clave no está en determinar si existe una discriminación «mayor», sino en comprender una experiencia que un análisis aislado de cada causa puede pasar por alto.

¿Para qué sirve el enfoque interseccional?

El enfoque interseccional puede aplicarse a la investigación, las políticas públicas, la intervención social o la comunicación. Su utilidad está en ayudar a identificar diferencias y barreras que una mirada demasiado general puede ocultar.

Algunas de sus aplicaciones son:

  • Detectar barreras.Analizar quién queda fuera de un servicio y qué relación existe entre sus requisitos, su funcionamiento y las circunstancias de las personas que necesitan acceder a él.
  • Adaptar las respuestas.Diseñar recursos y actuaciones con las personas a quienes se dirigen, escuchando sus necesidades y propuestas. Por ejemplo, contar con la participación de las personas con discapacidad al organizar un servicio permite incorporar su experiencia desde el principio.
  • Comunicar sin generalizar.Evitar que una experiencia particular se presente como representativa de todo un grupo y explicar las condiciones que producen desigualdad respetando, al mismo tiempo, la autonomía de las personas.

La perspectiva interseccional en In Género

En In Género, la perspectiva interseccional forma parte de un enfoque basado en derechos humanos que reconoce la diversidad de trayectorias, necesidades y decisiones de las personas atendidas. También implica evitar generalizaciones y respetar su capacidad para actuar y tomar decisiones sobre su propia vida.

En el caso de las personas que ejercen la prostitución, una mirada interseccional ayuda a analizar la relación entre factores como el estigma, el racismo, las barreras administrativas, los recursos económicos o las responsabilidades de cuidados. Estos elementos no afectan de la misma manera a todas las personas ni permiten deducir por sí solos cuál es su situación.

Por ejemplo, al orientar sobre empleo o formación es necesario conocer qué opciones son realmente accesibles dadas las circunstancias de cada persona. Del mismo modo, el ejercicio de la prostitución no permite concluir automáticamente que exista una situación de trata o explotación ni determina qué quiere hacer esa persona. El acompañamiento de In Género debe partir de sus necesidades y respetar sus decisiones, manteniendo una distinción clara entre prostitución, explotación sexual y trata.