Las infecciones de transmisión sexual (ITS) no siempre tienen síntomas visibles. Algunas provocan escozor, cambios en el flujo o las secreciones, llagas o verrugas; otras pueden pasar desapercibidas durante bastante tiempo.

Estas señales pueden orientarte sobre cuándo consultar, pero para confirmar una ITS hacen falta las pruebas adecuadas.

¿Qué son las infecciones de transmisión sexual?

Las ITS son infecciones causadas por bacterias, virus, parásitos y otros microorganismos que se transmiten principalmente durante las relaciones sexuales vaginales, anales u orales. Algunas, como el VPH o el herpes, también pueden transmitirse por contacto íntimo de piel o mucosas, aunque no haya penetración.

También puedes encontrar el término enfermedades de transmisión sexual (ETS); no obstante, se utiliza cada vez más ITS porque una persona puede tener una infección sin presentar síntomas ni desarrollar una enfermedad visible.

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5 ITS comunes y sus posibles síntomas

Antes de profundizar en qué tipos de ITS son más comunes, es importante recalcar que no existe una única infección de transmisión sexual, ni un patrón único para identificarla, sino que existen múltiples tipos, y sea cual sea el caso, es necesario acudir a la asistencia sanitaria para poder tratarla.

Clamidia

La clamidia está causada por la bacteria Chlamydia trachomatis y muchas veces no produce síntomas. Cuando los hay, pueden aparecer escozor al orinar, secreción por el pene, cambios en el flujo vaginal o sangrado entre reglas o después de las relaciones sexuales. Si afecta al recto, puede provocar dolor, secreción o sangrado.

Para detectarla se utiliza una muestra de orina o de la zona que pueda estar afectada. Se trata con antibióticos y puede curarse, aunque haberla tenido no impide volver a contraerla.

Gonorrea

La gonorrea puede afectar a los genitales, el recto y la garganta. Está causada por la bacteria Neisseria gonorrhoeae y, especialmente en algunas localizaciones, puede no dar ninguna señal.

Cuando aparecen molestias, las más habituales son el escozor al orinar, la secreción por el pene, los cambios en el flujo vaginal o el sangrado entre reglas. En una infección rectal también puede haber secreción, molestias o dolor al defecar.

La gonorrea se trata con antibióticos prescritos por un profesional sanitario. Existen bacterias resistentes a algunos medicamentos, así que no conviene automedicarse ni reutilizar un tratamiento anterior.

Sífilis

Uno de los primeros signos de la sífilis puede ser una llaga, conocida como “chancro”, en los genitales, el ano o la boca. Suele ser indolora y, dependiendo de dónde aparezca, puede pasar desapercibida. Más adelante puede surgir una erupción en la piel, incluso en las palmas de las manos o las plantas de los pies, aunque también hay periodos sin síntomas.

Que la llaga o la erupción desaparezcan no significa que la infección se haya curado. La sífilis se diagnostica habitualmente mediante análisis de sangre y se trata con antibióticos.

Virus del Papiloma Humano (VPH)

Cuando hablamos de VPH (Virus del Papiloma Humano) no hablamos de un solo virus, sino de un grupo amplio de virus que se transmiten principalmente por contacto íntimo de piel y mucosas.

En la mayoría de los casos, el propio sistema inmunitario elimina la infección y no llega a haber síntomas. Algunos tipos pueden causar verrugas genitales o anales. Otros pueden producir cambios celulares que, si persisten, se relacionan con determinados tipos de cáncer.

Tener VPH no significa tener cáncer, y los tipos que suelen causar verrugas son distintos de los relacionados con estas lesiones. No existe un tratamiento que elimine directamente el virus, pero sí pueden tratarse las verrugas o lesiones que ocasione. La vacunación y los programas de cribado ayudan a prevenir y detectar sus posibles consecuencias.

Herpes genital

El herpes genital puede estar causado por dos tipos de virus del herpes simple: VHS-1 y VHS-2. El VHS-1, conocido sobre todo por el herpes labial, también puede llegar a la zona genital durante el sexo oral.

Las ampollas o llagas dolorosas alrededor de los genitales o el ano son uno de sus síntomas más conocidos. Antes de un brote puede haber picor, ardor u hormigueo, aunque algunas personas tienen molestias tan leves que apenas las identifican. Además, el virus puede transmitirse aunque no haya lesiones visibles. Los antivirales ayudan a aliviar los brotes y reducir su frecuencia, pero no eliminan la infección.

¿Cómo saber si tienes una ITS?

No hay una prueba única para todas las ITS. Según la infección y la zona del cuerpo que haya podido estar expuesta, pueden utilizarse:

  • Análisis de sangre, por ejemplo, para detectar Sífilis, VIH o determinadas hepatitis.
  • Muestras de orina o muestras genitales, rectales o de garganta, utilizadas para infecciones como la Clamidia o la Gonorrea.
  • Muestras de una lesión, por ejemplo, cuando aparecen ampollas o llagas y se sospecha de herpes.

Aquí también entra en juego el periodo ventana: el tiempo que debe pasar desde una posible exposición hasta que una prueba puede detectar la infección. No es igual para todas las ITS ni para todas las técnicas. Si la exposición ha sido reciente, pregunta cuándo conviene hacerte la prueba y si será necesario repetirla.

¿Cuándo y dónde hacerte pruebas de ITS?

Puedes empezar por tu centro de salud o acudir a un centro especializado en salud sexual e ITS. Las pruebas disponibles y la necesidad de cita o derivación varían según el centro y la comunidad autónoma.

Si tienes síntomas o una pareja sexual te comunica que le han diagnosticado una ITS, consulta aunque la exposición haya sido reciente. Si estás embarazada y crees que puedes tener una infección, coméntalo con el profesional sanitario que sigue tu embarazo.

Hay situaciones que requieren una atención más rápida: un dolor testicular intenso y repentino debe valorarse de urgencia, esté o no relacionado con una ITS.

Tras una posible exposición al VIH, puede valorarse la profilaxis posexposición (PEP). Este tratamiento preventivo debe iniciarse cuanto antes y dentro de las primeras 72 horas. Si has sufrido una agresión sexual, solicita atención sanitaria aunque haya pasado más tiempo.

¿Cómo puedes reducir el riesgo de ITS?

No hay una sola medida que evite todas las infecciones. El uso de preservativos y barreras para el sexo oral reduce el riesgo de muchas ITS, aunque no cubre todas las zonas por las que pueden transmitirse el VPH, el herpes o la sífilis. También puedes consultar si te corresponde la vacunación frente al VPH o la hepatitis B.

Hacerte pruebas cuando estén indicadas permite detectar y tratar una infección aunque no haya síntomas. Si recibes un diagnóstico, el equipo sanitario puede orientarte sobre el tratamiento, las revisiones y las pruebas que puedan necesitar tus parejas sexuales.

La PrEP previene el VIH, pero no protege frente a otras ITS. En caso que dudes o sospeches que has podido mantener relaciones sexuales y has estado expuesta a la enfermedad, es primordial acudir a la asistencia sanitaria.

Información y apoyo de In Género

Pedir información, hacerte una prueba o consultar una duda sobre salud sexual no debería ser motivo de vergüenza ni de estigmatización.

Desde In Género ofrecemos información sanitaria y acompañamiento para facilitar el acceso a pruebas, tratamientos y recursos de salud sexual. También puedes utilizar la App Nosotras para localizar recursos y puntos de atención.

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