La trata de personas y la explotación sexual son eventos que ocurren en todo el mundo, afectando mayoritariamente a mujeres y niñas. Se considera trata el traslado de lugar, la captación o la retención de personas mediante engaño, amenazas o abuso de poder con fines de explotación. Por otro lado, el término de explotación sexual hace referencia a situaciones en las que la persona está obligada o bajo malas condiciones a ejercer la prostitución.
Ambas experiencias se consideran una forma de violencia grave y conlleva consecuencias judiciales. Aquellas personas que se han visto expuestas a dichas situaciones, pueden experimentar un impacto en su salud, tanto física como psicológica.
En primer lugar, es importante aclarar que, a nivel psicológico no existe una experiencia definida o marcada para ser considerada traumática o emocionalmente dura para la persona. Sino que, un mismo evento, provoca diferentes reacciones e impacta de manera distinta en cada uno de nosotros.
Es común que, tras una experiencia así, aparezcan sintomatología ansiosa, sentimientos de tristeza, una sensación de vacío o desánimo.
En ocasiones, algunas personas desarrollan Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT), que se manifiesta en forma de pesadillas, recuerdos recurrentes, problemas de memoria, entre otros síntomas. La autoestima e identidad, también pueden verse afectadas. Es común en estos casos observar sentimientos de culpa o vergüenza, dificultad para confiar en los demás y aislamiento social.
Todos estos cuadros sintomáticos deben ser evaluados y constatados por un profesional de la salud mental. Desde In Género ofrecemos un acompañamiento integral, facilitando la adquisición de herramientas para lograr mejorar la calidad de vida.