Sufrir una agresión sexual es una experiencia profundamente dura y nadie está preparada para pasar por ello. Lo más importante que debes saber es que no estás sola y que existen recursos, profesionales y leyes que están para protegerte y acompañarte.

Experimentar una agresión sexual implica cualquier acción que atente contra la libertad sexual de una persona sin su consentimiento. El consentimiento implica aceptar o pactar aquellas prácticas que se van a llevar a cabo y es importante tener en cuenta que es reversible, es decir, se puede cambiar de opinión y retirar el consentimiento en cualquier momento, incluso si anteriormente se había dado. Si una persona expresa que no desea continuar, muestra incomodidad o no está en condiciones de dar su consentimiento —por miedo, coacción, manipulación o incapacidad—, cualquier acto sexual posterior constituye una agresión.

1. Acude lo antes posible a un centro sanitario.

Aunque no tengas lesiones visibles, es muy importante que un equipo médico te revise.
– Las agresiones sexuales pueden tener consecuencias importantes tanto a nivel físico como emocional, por lo que es fundamental buscar apoyo y atención especializada.
– Es recomendable recoger y conservar posibles muestras que puedan servir como prueba en caso de decidir presentar una denuncia.
– La activación del protocolo de atención a víctimas de violencia sexual permite acceder a una intervención inmediata, confidencial y especializada por parte de profesionales cualificados

2. Puedes denunciar —cuando tú te sientas preparada.

Denunciar es un derecho, no una obligación inmediata. Tienes derecho a tomarte el tiempo que necesites para actuar. Es tu proceso, y en In Género te acompañaremos en todo momento, sea cual sea el camino que elijas. Puedes hacerlo:
– En cualquier comisaría o juzgado.
– Directamente en el hospital, si decides activar el protocolo médico-policial.
– Con el acompañamiento de profesionales, como el equipo jurídico de In Género o de los servicios de atención a víctimas de tu zona.

Recuerda: nadie puede presionarte a denunciar si no te sientes preparada, pero tampoco pierdes ese derecho con el tiempo. La ley reconoce los delitos de agresión sexual y busca protegerte.

3. Busca apoyo psicológico y jurídico.

La agresión sexual no solo afecta al cuerpo, también al bienestar emocional. Pedir ayuda es un acto de cuidado.

-Es normal que sientas cambios bruscos en tu estado de ánimo, tristeza, o sensación constante de estar en peligro. También puedes tener problemas para dormir, pesadillas o sentir que nadie te comprende. Sea como sea, recuerda que no estás sola.
-Puedes contactar con los servicios de atención psicológica especializados en violencia sexual disponibles durante 24h y gratuitos, como el número especializado en violencia de género (016) o emergencias (112).
-Además en In Género contamos con equipo jurídico y psicológico que puede orientarte sobre tus derechos y acompañarte durante todo el proceso.
No tienes que hacerlo sola. Informarte y permitir que te acompañen son pasos que pueden ayudarte a sanar.

Recuerda:

Nada de lo que ocurrió fue tu culpa.
Tienes derecho a recibir atención médica, apoyo emocional, asesoramiento jurídico y a ser tratada con respeto y dignidad en todo momento.
Cada paso que des es una forma de cuidarte y de recuperar tu poder.

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